La creatinina es una de las pruebas más comunes para evaluar cómo trabajan los riñones. Cuando un resultado aparece "elevado", es natural sentir preocupación. Sin embargo, su interpretación requiere contexto: una cifra aislada dice poco por sí sola.
¿Qué es la creatinina?
Es un producto de desecho que generan los músculos de forma constante. Los riñones la filtran y la eliminan por la orina. Por eso, cuando la función renal disminuye, la creatinina tiende a acumularse en la sangre y su valor sube.
Más importante que el número: el filtrado glomerular
La creatinina se interpreta junto con el filtrado glomerular estimado (TFGe), un cálculo que considera edad, sexo y otros factores. El TFGe ofrece una imagen mucho más precisa de la función renal que la creatinina por sí sola.
¿Qué puede causar una creatinina alta?
- Deshidratación (causa frecuente y reversible).
- Disminución de la función renal, aguda o crónica.
- Uso de ciertos medicamentos.
- Obstrucción del flujo de orina.
- Mayor masa muscular (en algunos casos, sin enfermedad).
¿Qué hacer si tu creatinina está elevada?
Lo recomendable es no alarmarse, pero tampoco ignorarlo. Una valoración nefrológica permite repetir y confirmar el resultado, calcular el filtrado glomerular, identificar la causa y definir un plan de seguimiento. En muchos casos, una elevación leve responde a factores corregibles.
